No podia imaginar una noche mejor que la de ayer, pese a ese frío que te invitaba a marcharte yo no podia irme para casa sin estar un rato con ella, desde el momento que apareció y la abracé, el frio, el tiempo esperado, la gente, el ruido, y en general el mundo... ya no me importaban para nada, estábamos ahí ella y yo. Nada mas.
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